Cuando escuchamos la expresión «perro de trabajo», muchas personas imaginan un perro que pasa el día obedeciendo órdenes, realizando tareas o trabajando constantemente para los humanos. Y ahí es donde suelen aparecer nuestras dudas.
¿Son realmente felices estos perros? ¿No sería mejor que vivieran simplemente como perros miembros de una familia? ¿Es justo pedirles que desempeñen una función concreta que ya puede sustituirse por la tecnología?
Sin embargo, la realidad suele ser bastante más compleja de lo que parece (como siempre).
Detrás de cada perro de trabajo hay historias muy diferentes. Y como ocurre en muchos otros aspectos relacionados con los perros, las cosas no siempre son blancas o negras.
Soy Marga de Breocan Actividades Caninas y hoy vamos a hablar sobre los perros de trabajo.
¿Qué es un perro de trabajo?
Los perros han acompañado al ser humano durante miles de años. En este tiempo, algunos han desarrollado funciones específicas junto a nosotros. A estos perros solemos llamarlos «perros de trabajo».
Cuando escuchamos este término, pensamos únicamente en perros policía o perros guía. Sin embargo, la realidad es mucho más amplia.
Por otro lado, cuando oímos hablar de perros de trabajo, tendemos a posicionarnos si estamos a favor o en contra de este tipo de actividades. Para ello, lo principal es comprender qué hacen estos perros y cómo podemos respetarlos cuando los encontramos en nuestro día a día.
¿Qué tipos de perros de trabajo existen?
Cuando pensamos en perros de trabajo, nos vamos a lo clásico: perros policía o perros guía.
Sin embargo, existen muchas más funciones en las que los perros colaboran junto a las personas. Gracias a su capacidad de aprendizaje, su extraordinario olfato y su habilidad para trabajar en equipo, pueden desempeñar tareas muy diversas.
Perros guía
Los perros guía ayudan a personas con discapacidad visual a desplazarse con seguridad y autonomía, convirtiéndose en compañeros fundamentales en su día a día.
Perros de asistencia médica
Algunos perros son capaces de detectar cambios fisiológicos antes incluso de que la persona los perciba. Pueden alertar de bajadas de glucosa en personas con diabetes, anticipar crisis epilépticas o ayudar en otras situaciones relacionadas con la salud.
Perros de asistencia y apoyo
Existen perros entrenados para ayudar a personas con diferentes discapacidades físicas o necesidades específicas, facilitando tareas cotidianas y aportando mayor independencia. Algunos también acompañan a personas con determinadas condiciones relacionadas con la salud mental o el neurodesarrollo, ayudándolas a afrontar situaciones complejas de su día a día.
Perros policía y de detección
El olfato hace a los perros excelentes efectivos de los cuerpos de seguridad. Algunas de sus tareas son la detección de sustancias, de explosivos o de personas desaparecidas en aeropuertos, estaciones y otros espacios públicos.
Perros de búsqueda y rescate
Participan en la localización de personas desaparecidas, atrapadas tras derrumbes, afectadas por catástrofes naturales o accidentes, convirtiéndose en aliados imprescindibles para los equipos de emergencia.
Perros científicos y de conservación
Quizá son menos conocidos, pero también existen perros que colaboran en proyectos científicos y medioambientales. Algunos ayudan a localizar especies protegidas mediante el rastreo de excrementos o huellas, detectan especies invasoras o participan en estudios de fauna salvaje.
Perros pastores y de gestión ganadera
Durante siglos han trabajado junto a ganaderos ayudando a manejar rebaños y protegerlos frente a posibles amenazas. Todavía hoy siguen desempeñando una función esencial en muchas zonas rurales.
Perros deportistas
No todos los perros de trabajo realizan labores de asistencia o seguridad. Algunos participan junto a sus guías en actividades deportivas como canicross, agility, mushing, disc dog o detección deportiva.
Al igual que ocurre con otros perros de trabajo, estas actividades son propuestas por las personas. Sin embargo, cuando se realizan respetando las capacidades físicas, emocionales y motivacionales de cada individuo, pueden convertirse en una fuente de enriquecimiento, aprendizaje y disfrute compartido.
Más allá de la competición o los resultados, muchas de estas disciplinas permiten fortalecer el vínculo entre perro y guía, fomentar la comunicación y ofrecer espacios donde ambos trabajan como un equipo.
Perros de terapia
Su trabajo es diferente al de otros perros de asistencia y participan en programas educativos, sanitarios o sociales, acompañando a personas en hospitales, residencias o centros especializados.
En definitiva, aunque todas las funciones que hemos mencionado en este apartado son muy diferentes, todos ellos comparten algo importante: trabajan junto a las personas, en tareas que no han elegido, pero que deberían ser SIEMPRE mediante una relación basada en la comunicación, la confianza y la cooperación.
Cómo actuar cuando nos encontramos con un perro que está trabajando
Aunque muchas veces nos resulten adorables y tengamos ganas de acercarnos a ellos, es importante recordar que cuando un perro está trabajando, necesita concentrarse en su tarea.
Por eso, si nos encontramos con un perro guía, un perro de asistencia o cualquier otro perro identificado como perro de trabajo, lo más recomendable es no distraerlo y facilitarle en la medida de lo posible que siga con su tarea.
Por supuesto, evitar llamarlo, acariciarlo o intentar interactuar con él (tanto tú como tu perro si vas con él). Esto puede parecer un gesto pequeño, pero puede marcar una gran diferencia para la persona a la que está ayudando o para la labor que está realizando.
Si tienes dudas, lo mejor es dirigirte siempre a la persona responsable del perro y respetar las indicaciones que te dé. Detrás de cada perro de trabajo hay muchas horas de formación, pero también una responsabilidad importante que requiere atención y concentración.
El verdadero debate: compañeros o herramientas
Para las personas más sensibles, cuando hablamos de perros de trabajo, muchas veces la conversación gira en torno a si son felices o no.
La realidad es que la felicidad de un perro no depende únicamente de la actividad que realiza, sino de cómo lo tratas como individuo, en su día a día.
Hay perros de trabajo que disfrutan de una relación extraordinaria con sus guías, tienen sus necesidades (físicas y mentales) cubiertas, participan activamente en tareas para las que están preparados y forman parte de un auténtico equipo.
En muchos casos, esa vida puede ser más enriquecedora que la de algunos perros que pasan gran parte del día aburridos, incomprendidos o sin cubrir sus necesidades.
La diferencia no está tanto en el trabajo como en la mirada que tenemos hacia ellos.
Cuando un perro es considerado únicamente una herramienta para conseguir un objetivo, existe el riesgo de olvidar sus necesidades emocionales, físicas y sociales. Sin embargo, cuando es visto como un compañero, la relación cambia por completo. Aparece la comunicación, el respeto, la observación de sus necesidades individuales y el deseo de construir una convivencia basada en la confianza mutua.
Al final la clave sigue siendo la misma: comprender quién es, escuchar lo que necesita y construir una relación donde ambos avancéis juntos.
Por tanto, quizá la pregunta no sea si un perro trabaja o no trabaja. Quizá la pregunta sea si aquello que hace le permite expresarse, sentirse comprendido, desarrollar sus capacidades y construir una relación sana con las personas que le acompañan.
Porque un perro guía, un perro de rescate, un perro de canicross o un perro que simplemente comparte el sofá con su familia pueden ser igual de felices… o igual de infelices. La diferencia rara vez está en la actividad. La diferencia suele estar en cómo entendemos y respetamos al individuo que tenemos delante.
