Incorporar un perro a la familia es una decisión importante y, por supuesto, hay diferentes formas de hacerlo. Desde Breocan apoyamos la adopción, pero también creemos que, si optas por comprar un cachorro, hacerlo de forma responsable implica informarte, preguntar y comprobar cómo se ha criado ese perro antes de llevártelo a casa.
Porque comprar un perro no debería ser elegir una raza, encontrar una camada disponible y reservar al cachorro que más te guste en una foto.
Quiénes son sus progenitores, qué controles de salud se han realizado, dónde ha nacido, cómo han sido sus primeras semanas de vida o en qué condiciones viven los perros del criador son cuestiones que también pueden influir en el bienestar futuro de ese cachorro.
Y, si tenemos la posibilidad de conocer toda esa información antes de tomar una decisión, ¿por qué no hacerlo?
Soy Marga, de Breocan Actividades Caninas, y en este artículo quiero contarte qué deberías comprobar si has decidido comprar un cachorro y estás buscando criador.
Si todavía estás en un paso anterior y no tienes claro qué perro incorporar a la familia o si adoptar o comprar, puedes empezar por nuestro artículo Adoptar o comprar: incorpora un perro a la familia desde el respeto y el conocimiento. Si ya lo tienes claro, sigue leyendo.
¡Empezamos!
Comprar un cachorro también implica elegir cómo ha sido criado
Cuando adoptamos un perro, muchas veces existe una parte de su historia que no podemos conocer. Podemos tener información sobre él, pero no siempre sabemos exactamente dónde nació, quiénes fueron sus progenitores o qué ocurrió durante sus primeras semanas o meses de vida.
Cuando compramos un cachorro a un criador, tenemos, en principio, la posibilidad de acceder a mucha más información.
Y deberíamos aprovecharla.
No porque podamos garantizar que ese perro nunca vaya a desarrollar una enfermedad, un miedo o cualquier otra dificultad. Eso sería imposible. Estamos hablando de seres vivos. Pero sí podemos intentar comprobar que detrás de esa camada existe una cría responsable que haya tenido en cuenta la salud y el bienestar de los perros.
De hecho, actualmente en España la cría de animales de compañía debe realizarse por personas inscritas en el Registro de Criadores de Animales de Compañía y los perros, gatos y hurones solo pueden venderse directamente desde un criador registrado, sin intermediarios. La compraventa debe realizarse además mediante un contrato escrito.
En Galicia, los centros dedicados a la cría comercial de animales de compañía deben estar también autorizados e inscritos como centros de cría en el Registro Gallego de Núcleos Zoológicos (REGANUZ).
Esto nos da ya una primera pista: antes de enamorarte de un cachorro, investiga a la persona que lo está criando.
No te quedes con «los padres están sanos»: pide que te lo demuestren
Uno de los errores que podemos cometer al comprar un cachorro es confiar simplemente en lo que nos cuentan: «Los padres están sanos», «Nunca hemos tenido problemas», «Esta línea es buenísima», «Todos nuestros perros están perfectos», etc.
Puede ser verdad. Pero cuando hablamos de salud, no tenemos por qué quedarnos únicamente con la palabra de nadie.
Una cría responsable implica seleccionar adecuadamente a los progenitores y realizar los controles veterinarios y pruebas de salud pertinentes, teniendo en cuenta, entre otras cosas, las enfermedades hereditarias que pueden aparecer con mayor frecuencia en determinadas razas.
No existe una única prueba genética que nos diga que un perro está «libre de enfermedades», ni todos los perros necesitan exactamente los mismos estudios. Dependiendo de la raza, pueden ser relevantes pruebas genéticas, evaluaciones articulares, controles oftalmológicos u otro tipo de pruebas.
Por eso, antes de comprar, infórmate sobre los problemas de salud asociados a la raza que has elegido y pregunta qué pruebas se han realizado a ambos progenitores. Después, pide ver los resultados.
La Real Sociedad Canina de España incluye precisamente entre las responsabilidades de una cría responsable realizar las pruebas veterinarias pertinentes para reducir la transmisión de enfermedades graves y facilitar la documentación que permita comprobar las evaluaciones realizadas a los progenitores.
Y una aclaración importante: tener pedigrí o estar inscrito en un libro genealógico puede aportar información sobre la genealogía del perro, pero no sustituye las pruebas de salud. Son cosas diferentes.
Ve a conocer el lugar en el que está creciendo el cachorro
Internet puede servirte para encontrar un criador. Lo que no debería hacer es sustituir todo el proceso posterior.
La legislación española prohíbe la venta directa de animales de compañía por Internet. Los anuncios sí pueden publicarse, pero deben incluir la información correspondiente, como el número de registro de criador y, cuando proceda, la identificación del animal.
Pero más allá de cumplir la ley, si vas a compartir muchos años con ese perro, merece la pena desplazarte y conocer el lugar en el que está creciendo.
- Mira las instalaciones.
- Observa dónde están los cachorros.
- Pregunta dónde han nacido.
- Conoce a la madre y a los hermanos siempre que sea posible.
- Pregunta también por el padre, aunque no necesariamente tiene que vivir en el mismo lugar.
- Fíjate en el estado de los perros adultos y en cómo se comportan.
- Y pregunta. Mucho.
Un criador responsable no debería tener problema en explicarte cómo trabaja, enseñarte documentación o hablar contigo sobre los perros que está criando. De hecho, tampoco debería limitarse a preguntarte cuál quieres y cuándo vas a pagarlo: también debería interesarse por la vida que va a tener ese cachorro contigo.
Las organizaciones de bienestar animal recomiendan precisamente visitar al cachorro en el lugar en el que ha nacido y crecido, verlo junto a su madre y hermanos y, si es necesario, realizar más de una visita antes de decidir. No tienes que llevarte un perro mañana (aunque sabemos que es muy difícil una vez que lo tenemos en brazos); recuerda que no hay ninguna prisa.
Las primeras semanas del cachorro también importan
Un cachorro no pasa sus primeras semanas simplemente esperando a tener edad suficiente para marcharse a otra casa. Está aprendiendo constantemente. Su relación con su madre y sus hermanos, el contacto con personas, el entorno en el que vive, las superficies que pisa, los sonidos que escucha o las experiencias que va teniendo forman parte de su desarrollo.
Eso no significa que un cachorro tenga que estar continuamente sometido a estímulos para «acostumbrarlo a todo». Más no siempre significa mejor. Las nuevas experiencias deben presentarse de manera adecuada, progresiva y positiva. El objetivo no es comprobar cuánto aguanta el cachorro, sino permitirle explorar el mundo con seguridad.
La American Veterinary Society of Animal Behavior señala que los primeros meses constituyen un periodo especialmente importante para la socialización y recomienda ofrecer a los cachorros experiencias variadas y positivas, permitiéndoles explorar personas, animales, lugares, superficies y estímulos diferentes.
Por eso también merece la pena preguntar al criador cómo son esas primeras semanas y qué experiencias están teniendo los cachorros antes de marcharse a sus nuevas familias.
Observa al cachorro, pero no hace falta ponerlo a prueba
Cuando visites una camada puedes observar muchísimo sin convertir el encuentro en un examen.
- Cómo se mueve.
- Cómo juega.
- Cómo explora.
- Cómo se relaciona con sus hermanos.
- Cómo interactúa con las personas que conoce.
- Qué hace cuando aparece algo nuevo en su entorno.
- Cómo se recupera después de una pequeña sorpresa cotidiana.
También puedes hablar con el criador sobre las diferencias que observa entre los cachorros. Quien convive con ellos cada día tiene mucha más información que tú después de una visita de media hora.
Lo que no recomendamos es empezar a provocar sustos deliberadamente con objetos, bocinas o estímulos intensos para comprobar si un cachorro «es valiente» o «tiene miedo». Una reacción aislada tampoco permite predecir cómo será ese perro durante toda su vida.
Estamos observando a un individuo que todavía está desarrollándose, no realizando una prueba de selección. Y tampoco tenemos que escoger necesariamente al cachorro que primero viene hacia nosotros, al que parece más atrevido o al que está más tranquilo en un rincón.
No buscamos al mejor cachorro de la camada. Buscamos un perro cuyas características puedan encajar con tu familia que es la que va a acompañarlo toda su vida.
¿Con cuántas semanas pueden entregarte un cachorro?
Este es otro punto en el que merece la pena diferenciar recomendaciones, desarrollo del cachorro y obligaciones legales. Actualmente, la Ley 7/2023 establece que los perros y gatos pueden venderse a partir de los dos meses de edad cuando la venta se realiza desde el núcleo zoológico declarado como su lugar de nacimiento. Cuando se venden desde un núcleo zoológico diferente de aquel en el que nacieron, la edad mínima establecida es de cuatro meses.
Además, antes de la venta, el animal debe estar correctamente identificado y registrado a nombre del vendedor, y la persona que vende debe facilitar por escrito determinada información sobre su origen, edad, características, cuidados y necesidades.
Por tanto, desconfía si existen contradicciones sobre la edad del cachorro, su origen o el lugar en el que ha nacido, si no quieren enseñarte documentación o si las explicaciones van cambiando conforme haces preguntas.
Recuerda que preguntar no te convierte en una persona desconfiada, te convierte en alguien que está intentando tomar una decisión responsable.
¿Y si descubres un problema de salud después de comprarlo?
Hacer todas las comprobaciones anteriores no significa que puedas asegurarte de que tu perro estará sano toda su vida. Nadie puede garantizar eso.
Pero una cosa es que aparezca una enfermedad y otra diferente descubrir irregularidades en la cría, documentación que no coincide con lo que te explicaron o un problema existente que no había sido comunicado.
Si ocurre algo así, lo primero siempre es atender al perro. Acude a tu veterinario, realiza las pruebas necesarias y conserva informes, diagnósticos, facturas y cualquier otra documentación relacionada con el caso.
Después, contacta con el criador y comunica lo ocurrido por escrito. Revisa también el contrato de compraventa y toda la documentación que recibiste. La legislación establece que el animal debe entregarse en buen estado sanitario y con los tratamientos obligatorios correspondientes a su edad y especie, sin perjuicio de la responsabilidad que pueda existir por vicios o defectos ocultos.
Y si existen indicios de una práctica irregular, problemas graves de bienestar animal, cría sin autorización o situaciones similares, no te quedes únicamente en una conversación privada con el criador.
Busca asesoramiento y comunícalo a las autoridades competentes. No se trata únicamente de recuperar el dinero que pagaste por tu perro. Si existe una mala práctica que puede afectar a otros animales, comunicarla también puede evitar que siga repitiéndose.
Porque cuando compras un perro no solo importa qué cachorro te llevas a casa. También importa qué tipo de cría estás apoyando con esa decisión. Y esa responsabilidad empieza mucho antes del día en que tu perro cruza por primera vez la puerta de casa.
Si estás pensando en incorporar un perro a tu familia y necesitas ayuda para valorar qué características pueden encajar mejor con vuestra vida, puedes contactar conmigo aquí.
Un abrazo, un beso enorme y nos vemos en la siguiente actividad.
