La llamada o, dicho de otra manera, que tu perro venga cuando lo llamas, es algo que a todos los preocupa a la hora de convivir con un perro. Lo que la mayoría no sabe, es que no se puede enseñar de manera aislada.
Y ¿Qué es realmente “la llamada”? Las personas suelen decir que un perro responde a la llamada cuando obedece al oír su nombre, y esto está genial. Sin embargo, es importante entender que, cuando el perro está suelto y no hay una correa de por medio, él tiene la libertad de decidir si quiere ir o no. Este es el verdadero desafío.
Cuando creemos que el perro tiene la obligación de acudir cada vez que lo llamamos, empieza el problema. En realidad, la llamada es mucho más que una orden; es una cuestión de vínculo y relación. Soy Marga de Breocan Actividades Caninas y os voy las claves para que vuestro perro venga cuándo lo llamáis de manera voluntaria y libre. ¡Empezamos!
¿Qué implica la llamada?
Como decíamos, cuando llamamos a nuestro perro, no es tan fácil como decir el comando y que venga. En la llamada, indirectamente, entran en «la ecuación» varios aspectos que influyen en que la respuesta de tu perro sea venir o no, como por ejemplo:
- ¿Tiene positivizado el acercamiento hacia ti? Tenemos que premiar siempre que nuestro perro esté cerca nuestra y que se convierta en una experiencia positiva.
- ¿Está asociada la palabra que usas para llamarlo con experiencias positivas? Puede ser su nombre, o ven, o aquí… Lo importante es asegurarnos de que la palabra usada para llamarlo esté asociada a algo agradable y no con gritos, enfados, etc.
- ¿Es divertido acercarse a ti? La mejor forma de aprender para un perro es jugando. Por tanto si cuando lo llamas todo termina en juego y diversión, vas a reforzar mucho más que venga cuando lo llames.
Como verás, todos estos aspectos están directamente relacionados con el vínculo que hay entre tu perro y tú. No debes ver la llamada como una simple orden o comando, sino como un reflejo de la relación que construimos cada día con nuestro perro.
¿Por qué mi perro se hace el sordo?
Una vez que hemos aprendido que la llamada no es solo una orden, hay varias opciones por las que tu perro pueda «hacerse» el sordo cuando lo llamas y todo vuelve a estar relacionado con comprender que el vínculo y por otro lado, que tu perro es un ser vivo con capacidad de opinar. Por tanto debemos estar atentos a cuándo llamamos a nuestro perro y cómo.
Por ejemplo, si nuestro perro está distraído olfateando, socializando o explorando su entorno, debemos entender que si lo llamamos, al ser un ser libre, con un buen vínculo contigo, basado en la comunicación y la confianza, puede que elija «no ir» y tomar sus propias decisiones.
Otras veces, el problema está en la confianza que tiene nuestro perro en nosotros o en experiencias pasadas. Si la convivencia con nuestro perro se basa solo en el control (como cuando le regañamos por escarbar o morder algo), y lo llamamos repetidamente en esas situaciones «negativas» puede tener un efecto contrario y que se acostumbre a no «escucharte». Es decir, si llamamos insistentemente y el perro no responde, es posible que pierda interés. Además, como pasa en muchas ocasiones, si encima lo castigamos al venir, es probable que la próxima vez decida no venir, ya que no tiene ninguna ventaja.
En definitiva, la clave está en que la llamada sea parte de un vínculo sano y una herramienta de comunicación útil. Es decir, no siempre que lo soltamos a nuestro perro debemos llamarlo al instante, ya que si acabas de quitarle la correa estará olfateando y disfrutando de las primeras carreras feliz de la vida.
También es otra opción tener otras formas de motivar a tu perro a venir contigo y es fundamental saber cuándo es el momento adecuado para hacerlo. Como por ejemplo un cambio de dirección en el camino o que vas a dar la vuelta, el perro entenderá rápidamente que lo haces para darle información útil. Incluso puedes probar a hacerlo sin señales verbales, puedes comunicarte durante el paseo con gestos o con posiciones corporales.
La llamada como vínculo ¿Cómo lo hago?
Llegados a este punto, es el momento de empezar a cambiar tu forma de ver la llamda.
Llamar a nuestro perro debe ser una invitación agradable y coherente con nuestra relación. Es importante usar un tono de voz alegre y relajado, porque si lo llamamos con enfado, el perro dudará si acudir o no.
Debemos prestar atención al momento en el que lo llamamos. Si acabamos de soltarlo y está concentrado en olfatear, no es el mejor momento para llamarlo, ya que, como decíamos, su atención está en otra parte. Además, si lo llamamos de forma brusca o sorpresiva, aunque consiga mirarnos, es probable que no lo relacione con algo positivo si lo hacemos de forma recurrente o sin «motivo aparente» y que al final termine por ignorarnos.
La llamada debe ser una herramienta de convivencia, no una orden sin motivo. Además, cada vez que el perro se acerque a nosotros de manera voluntaria, mientras está suelto, debemos generar contacto y hacerlo una experiencia agradable. De esta forma, reforzamos un vínculo basado en la confianza y el respeto mutuo. Hay muchos perros que se acercan cuando van sueltos y la persona va en el móvil o distraída y ni si quiera establece contacto visual, por tanto el perro pensará que da igual que se acerque y dejará de ir haciéndolo poco a poco.
Para reforzar la llamada, podemos utilizar tres tipos de refuerzos:
- Lúdico: Jugamos con él cuando responde a la llamada.
- Comida: Le ofrecemos una refuerzo con snacks o lo que le guste.
- Social: Lo felicitamos verbalmente o lo acariciamos.
¡Ojo! Si somos personas muy habladoras en nuestro día a día, puede que el perro esté acostumbrado a desconectarse del exceso de palabras y estar más atento a otras señales, este puede ser un buen ejemplo para practicar otro tipo de llamadas como decíamos antes, con señales corporales, gestos, etc.
Como conclusión, para mejorar la respuesta de tu perro a la llamada, es fundamental trabajar en todas las partes que la componen. Desde el tono de voz hasta el momento en el que llamas y el tipo de refuerzo que usas, cada detalle cuenta.
Recuerda que la llamada es más que una simple orden, es una oportunidad para fortalecer el vínculo con tu perro, basado en la confianza, el respeto y una convivencia sana.
De todas formas, si no sabes por donde empezar y eres de Vigo vente al centro canino para empezar a construir una buena llamada con tu perro, pide cita para una primera sesión aquí.
Si no eres de Vigo, pero quieres que te asesore o te recomiende un profesional que pueda acompañaros que esté por vuestra ciudad, puedes escribirme un comentario por aquí o en el formulario de contacto.
Un abrazo, un beso enorme y nos vemos en la siguiente actividad.
