En Breocan hablamos mucho de ejercicios funcionales, pero… ¿qué significa realmente eso?
Un ejercicio funcional es, simplemente, una habilidad que le sirve a tu perro (y a ti) en la vida real. No es hacer algo porque “toca entrenar” o «tienes que obedecerme», sino porque mejora la convivencia, la comunicación y el día a día.
Por ejemplo:
- Que tu perro no salga disparado del ascensor.
- Que venga cuando lo llamas.
- Que espere antes de cruzar una puerta o salir de un parque.
Son cosas cotidianas, prácticas y necesarias.
Soy Marga de Breocan Actividades Caninas y vengo a hablarte de este enfoque que hace años prácticamos en nuestro centro canino y cada día ayuda a más y más familias. ¡Empezamos!
La funcionalidad nace de la convivencia
Muchas veces estos ejercicios aparecen sin darnos cuenta, a través de la comunicación diaria. Un ejemplo muy claro es poner nombre a los lugares del paseo. Por ejemplo: “Vamos al campo”, “vamos a casa”, “vamos al coche”. Tu perro empieza a entender qué va a pasar después de manera indirecta, sin que le enseñes nada, y eso le da seguridad y calma.
Otro ejemplo muy habitual es el timbre. Si el timbre solo significa “vienen visitas importantes”, el perro suele excitarse mucho cuando suena. Sin embargo, si el timbre también se asocia a situaciones normales y repetidas, aprende que no siempre es un gran acontecimiento. No es entrenamiento formal: es crear hábitos funcionales para tu caso concreto y el de tu perro como individuo único que es.
No todos los hábitos sirven a todos los perros
Los hábitos son únicos de cada familia, no hay dos familias que organicen o hagan sus rutinas de dos formas idénticas Por tanto, no todo ejercicio funcional es válido para todos los perros o todas las familias.
Un hábito puede ser muy útil para una persona y totalmente innecesario para otra. Y eso está bien. Lo importante no es “adiestrar” a tu perro, sino crear rutinas que tengan sentido en tu vida real y sean herramientas para él.
En definitiva, en Breocan no buscamos perros que “hagan cosas perfectas”, sino que ponemos nuestro corazón en que perros y personas:
- Se entiendan.
- Se comuniquen mejor.
- Disfruten juntos.
- Se diviertan haciendo actividades para aprender, comunicarse y conectar, que serán la base para esas habilidades que se convertirán en hábitos útiles en vuestra vida real.
En resumen, lo importante no es entrenar por entrenar o enseñarle órdenes a tu perro sino hacer cosas naturales, coherentes con tu rutina y sin frustración. Eso es lo que realmente cambia la convivencia.
¿Te vienes a nuestro Centro Canino a divertirte? Reserva nuestra primera sesión juntos.
