Cuando salimos a la calle con nuestros perros, no solo ellos interactúan con el entorno, socializan, gestionan situaciones… sino que también nosotros lo hacemos.

En este sentido, las reacciones que tenemos ante comportamientos de nuestros perros como: ladridos, saludos efusivos o tirones de correa; unido a los comentarios, las actitudes o incluso los juicios de otras personas, pueden influir profundamente en el comportamiento de nuestro perro.

Soy Marga de Breocan Actividades Caninas y voy a reflexionar junto a vosotros sobre nuestra actitud a la hora de acompañar a nuestro perro por la vida y también sobre cómo nos relacionamos nosotros con otras personas mientras vamos con nuestro perro. ¡Empezamos!

Reflexiona sobre tu propia actitud

¿Cómo te tomas cuando alguien juzga el comportamiento de tu perro, se asusta de sus ladridos o te lanza miradas de desprecio? Si convives con un perro, sabrás que estas situaciones son supercomunes en nuestro día a día y pueden provocar emociones en nosotros como responsables: desde vergüenza hasta enfado.

Además, estas emociones pueden afectar la forma en que manejamos la correa, nuestra postura, nuestro tono de voz, nuestra paciencia, las emociones en el paseo… y, por tanto, el estado de ánimo de nuestro perro.

Por ejemplo, si un perro ladra al ver a una persona y reaccionamos tensándonos o tirando de la correa con brusquedad, esto puede aumentar su excitación o nerviosismo y empeorar la situación. Por el contrario, si mantenemos una actitud relajada y hacemos un comentario simpático, «Vaya buenos días le das al señor, ¡eh!», es probable que no solo nuestro perro se calme más rápido, sino también la persona que está reaccionando ante su comportamiento, e incluso cambie su reacción y se ría y lo lleve con mucha más naturalidad.

No todos los perros son iguales

Al igual que las personas, cada perro tiene su propia forma de gestionar las situaciones. Algunos son más efusivos, mientras que otros tienen mejores herramientas.

Esto no significa que tu perro sea más bueno o más malo; simplemente, cada uno tiene sus circunstancias y su personalidad, igual que las personas.

En este sentido, nuestra labor es conocer, entender y respetar las necesidades y personalidad de nuestro perro, así como también ser empáticos con las reacciones de las personas para dar otro contexto a situaciones que a priori pueden verse tensas.

Practica la empatía en tu día a día

Muchas personas no tienen conocimiento profundo sobre perros: su lenguaje, sus necesidades o incluso entender sus comportamientos naturales como especie.

Por ello, las «malas» reacciones de las personas con las que podemos cruzarnos, cuando ladran, corren, etc., suelen estar motivadas por desconocimiento o incluso por miedo.

Es muy fácil caer en el juicio rápido hacia los demás, enfadarnos, discutir o buscar culpables donde no hay, pero ¿qué tal si cambiamos nuestro enfoque? ¿Qué pasaría si, en lugar de criticar, intentáramos comprender la perspectiva de la persona que nos encuentra de frente con un perro de 40kg que le ladra? No sabemos cuál es su realidad; puede que le tenga miedo, que no le gusten, o que simplemente no haya tenido la suerte de convivir cerca de perros en ningún momento de su vida.

Recuerda que nuestra propia actitud puede ser la clave de cómo los demás responden a nuestro perro, y solo depende de nosotros.

La importancia de socializar (para humanos y perros)

Siempre insistimos en que los perros necesitan socializar, pero ¿y nosotros? En la línea de analizar nuestra actitud ante situaciones en las que tu perro actúe de manera que pueda provocar alguna mala reacción en otras personas, te invito a que también trabajes en tu propia socialización.

Cuando estéis de paseo, sal a la calle con una sonrisa, interactúa con la gente. Haz la prueba y observa cómo esto afecta tanto tu bienestar como el comportamiento de tu perro. Recuerda que muchas veces ponemos el foco del comportamiento en los perros, pero no evaluamos nuestra propia actitud o reacción.

Cambia tu actitud, cambia el resultado

Para finalizar, me gustaría resaltar que yo misma he comprobado cómo nuestra actitud es una herramienta poderosa. Si decidimos afrontar las situaciones con calma y buen rollo, no solo estamos mejorando nuestra relación con los demás, sino también creando un entorno más positivo y relajado para nuestros perros. Al final del día, la clave está en la empatía, la paciencia y la capacidad de ver las cosas desde una perspectiva más amable.

Así que la próxima vez que salgas con tu perro, recuerda: sonríe, disfruta del momento y conviértete en el mejor ejemplo de socialización tanto para tu perro como para quienes te rodean.

Si quieres compartir parte de tu día a día con personas con tu misma forma de pensar, vente al centro canino; pide cita para una primera sesión aquí.

Si no eres de Vigo, pero quieres que te asesore o te recomiende un profesional que pueda acompañaros que esté por vuestra ciudad, puedes escribirme un comentario por aquí o en el formulario de contacto.

Un abrazo, un beso enorme y nos vemos en la siguiente.