En muchas ocasiones, las familias que conviven con perros se preocupan por un comportamiento que no entienden o que no les gusta. Estos comportamientos pueden ser reacciones inesperadas, falta de energía, inseguridades o cambios en la interacción con otros perros. Sin embargo, hay algo fundamental que afecta al comportamiento de nuestros perros y que a menudo pasamos por alto: su salud física.

En este artículo vamos a hablar de cómo, cuando nuestro perro se comporta de una manera que nos llama la atención, sobre todo si es de forma repentina, no siempre se trata de un «problema de comportamiento». A veces, lo que hay es dolor, malestar o un desequilibrio fisiológico que afecta directamente a la forma de comportarse del perro.

Soy Marga de Breocan Actividades Caninas y en este artículo vamos a hablar de algunos aspectos a tener en cuenta, antes de pensar que nuestro perro tiene un problema de comportamiento. ¡Empezamos!

La salud influye en la conducta

Como decíamos, no es lo mismo un perro sano que un perro con dolor. Y muchas veces ese dolor no se manifiesta con cojera o signos evidentes, sino con pequeños cambios en su manera de moverse, de relacionarse o de responder a estímulos.

Vamos a ver algunos de esos cambios menos evidentes, a los que tenemos que estar atentos. Si conoces muy bien a tu perro, él se siente seguro contigo para expresarse y lo observas bien, serás capaz de darte cuenta de estos detalles y darle la importancia que tienen, llegados al momento adecuado.

¿Cómo detectar que puede haber algo más?

Algunos ejemplos de cambios de comportamiento que pueden estar mostrando que tiene dolor son:

  • Cambios en su forma de andar, aunque no cojee.
  • Evita el juego con cachorros o perros muy energéticos.
  • Se muestra más irritable o reactivo sin motivo aparente.
  • Tiene menos ganas de moverse, de jugar o de relacionarse.

Un ejemplo claro: un perro con una pequeña molestia en una pata puede evitar que otros perros se acerquen de forma brusca, especialmente si son jóvenes o impulsivos. No está siendo «malo», simplemente se está protegiendo y comunicando, para que la interacción sea más pausada y adecuada a sus necesidades.

Otro caso habitual es el de perros con carencias nutricionales. Tuve una vez un alumno con una deficiencia de vitamina B12, por ejemplo, que provocaba que el perro estuviese más apagado, con poca energía. Una vez corregido ese desequilibrio, el cambio en su actitud fue radical.

Recuerda que tú eres quien mejor conoce a tu perro y, si ves que algo no cuadra, insiste a los veterinarios y profesionales del sector canino para que te ayuden a encontrar lo que sucede.

Consejos para cuidar la salud de tu perro

Más allá de observar su conducta, hay acciones concretas que pueden ayudarte a cuidar la salud física y emocional de tu perro. Aquí van algunas recomendaciones para mantener su bienestar general:

Claves para un perro sano

  • Observa su lenguaje corporal a diario ya diario y en distintas situaciones y de repente te das cuenta de algún cambio sin motivo, puede ser una señal de malestar.
  • Lleva un registro de sus rutinas: sueño, apetito, juego, energía. Anotar lo cotidiano te ayudará a detectar lo inusual.
  • Haz revisiones veterinarias periódicas, incluso si parece estar bien. Hay cosas que solo un profesional puede detectar.
  • Revisa su alimentación y suplementación. A veces, una carencia nutricional está detrás de una conducta apagada o insegura.
  • Evita exigirle respuestas si sospechas que algo no va bien. Prioriza su descanso, su seguridad y su comodidad.

En Breocan lo tenemos claro: no se puede pedir más a un perro si no está bien. La conducta es la punta del iceberg. Lo importante es ir a la base, y en muchas ocasiones, esa base es su salud.

En resumen, la próxima vez que algo en el comportamiento de tu perro te preocupe o te llame la atención por cualquier motivo, recuerda mirar más allá. Observa con calma, consulta con profesionales y no te quedes solo en la superficie. Porque antes de trabajar una conducta, hay que asegurarse de que hay bienestar.

Si quieres aprender más sobre este tema y te apetece venir al centro con tu perro, pide cita para una primera sesión aquí.

Si no eres de Vigo, pero quieres que te asesore o te recomiende un profesional que pueda acompañaros que esté por vuestra ciudad, puedes escribirme un comentario por aquí o en el formulario de contacto.

Un abrazo, un beso enorme y nos vemos en la siguiente actividad.