Qué pregunta más básica ¿verdad? Pues te aseguro que si haces esta pregunta en tu circulo de amigos, familiares, entorno laboral o donde quieras, vas a ver las distintas percepciones que tiene la gente de lo que es «un perro». Sobre todo verás diferencia entre personas que comparten su día a día con ellos o no.
Los perros son mucho más que una definición biológica o un animal domesticado. A lo largo de la historia, como sabes, han compartido su vida con los humanos, formando lazos que van más allá de la simple convivencia.
Soy Marga de Breocan Actividades Caninas y en este articulo vamos a hablar de cómo nuestra visión sobre los perros ha evolucionado y lo improtante que es entender qué son realmente como especie y qué no son.
El perro a lo largo de la historia
Desde tiempos antiguos, los perros han acompañado a los seres humanos en diferentes roles. Su historia como compañeros de nuestra especie se remonta a miles de años atrás, cuando los primeros lobos más sociables se acercaron a los asentamientos humanos en busca de alimento.
Con el tiempo, aquellos individuos lobos más tolerantes a la presencia humana fueron seleccionados de manera natural, estableciendo una relación simbiótica que les benefició a ambos. Más tarde, el ser humano comenzó a intervenir activamente en esta selección, escogiendo a los perros que mejor se adaptaban a determinadas tareas.
Así surgieron las primeras razas primitivas, como los perros nórdicos, los podencos o los molosos, cada uno con habilidades específicas. Con el paso del tiempo, la selección artificial se hizo más sofisticada, dando lugar a una enorme diversidad de razas con características y temperamentos distintos. Sin embargo, más allá de la función que hayan cumplido a lo largo de la historia, los perros siempre han sido una especie asociada a los humanos, creando un vínculo que va más allá de la mera utilidad como herramienta.
Qué no es un perro
Un perro no es una herramienta, ni un accesorio, ni un recurso funcional.
Durante siglos, se ha visto al perro como un medio para un fin: un protector, un cazador, un mata ratones, un ayudante de pastoreo o un guardián de propiedades. Incluso en la actualidad, muchas personas siguen considerándolos ‘mascotas’ en el sentido de un ente subordinado a los deseos humanos.
Pero los perros son seres con emociones, necesidades propias, gustos y preferencias. No están aquí para servirnos, sino para compartir la vida con nosotros, en igualdad y respeto.
Además, por suerte, la forma en la que convivimos con ellos ha cambiado. Antes, el adiestramiento se basaba en órdenes, castigos y una visión jerárquica en la que el perro debía obedecer sin cuestionamientos. Un perro bueno era un perro obediente. Hoy sabemos que este enfoque está obsoleto y que lo que se entendía por un perro «bueno» era el que no molestaba ni te hacia esforzarte para que encajase con las normas sociales de las personas. Sin importar si el origen de que no molestara fuese que toda su forma de ser estaba anulada al 100%.
Ahora desde centros como Breocan luchamos por visibilizar que lo realmente importante es comprender su lenguaje, sus emociones y su manera de ver y ser en el mundo. Los perros no están diseñados para adaptarse a la vida humana sin esfuerzo. Vivimos en un entorno creado para personas, con normas que muchas veces no tienen sentido para ellos, y es nuestra responsabilidad ayudarles a integrarse y a adquirir herramientas para gestionar situaciones, sin imponerles exigencias que no respeten su naturaleza. Algunos perros lo consiguen con facilidad, otros tienen más dificultades, pero todos necesitan que los entendamos y respetemos en su individualidad.
Qué es un perro para Breocan
En Breocan, entendemos al perro como un compañero de vida, un miembro de la familia con quien compartimos aventuras, aprendizaje y afecto. No se trata de adiestrarlo para que se comporte de cierta manera o cumpla con nuestras expectativas, sino de comprenderlo, respetar sus necesidades y construir juntos un vínculo único e inovidable.
Antes de terminar, me gustaría resaltar que el perro es de los pocos seres que vive con nosotros y elige acompañarnos día tras día, idependientemente de como seamos. Ellos se merecen el mismo amor y respeto que nosotros deseamos recibir de su parte. Nuestra relación con ellos debe estar basada en el entendimiento mutuo, en la confianza, la comunicación y en el respeto por su esencia como especie. No debemos esperar que se ajusten a un molde predefinido que tenemos en nuestra cabeza o que tenemos de referencia de otro perro, sino aprender a convivir con ellos desde la empatía y la responsabilidad.
En Breocan, creemos que cada perro es único y que su felicidad depende, en gran parte, de nuestra capacidad para entenderlo y darle el espacio y tiempo que necesita para desarrollarse plenamente.
¿Qué piensas tú?
