Se dice que las personas somos los únicos seres racionales. Sin embargo esto no quiere decir que el resto no sientan emociones, como es el caso de nuestros perros. 

De hecho ellos se mueven por emociones. Si se siente incómodo, pues lo va a mostrar de una manera más o menos clara. Y si se siente bien, también te lo hará saber.

Otra cosa es que tú, como humano, sepas ver lo que está mostrando. Soy Marga de Breocan Actividades Caninas y en este artículo vamos a hablar de emociones y situaciones que vivimos con nuestros perros pero que igual no estamos gestionando como deberíamos. 

Diferencias entre tus emociones y las de tu perro

Otras veces hemos hablado de cómo afecta nuestro estado de ánimo, ritmo de vida, o sentimientos puntuales en el vínculo con nuestro perro. 

Entre humanos, tenemos el mismo lenguaje, verbal y no verbal y aún así nos cuesta entendernos, pero se entiende que es mucho más fácil. Sin embargo, el lenguaje del perro a veces es como ver una página en blanco, sobre todo si las señales que da el perro son muy sutiles. 

Esto no quiere decir, que tu perro no esté sintiendo emociones diferentes por dentro, simplemente que, al igual que las personas, algunos lo expresarán de una forma más exagerada: vocalizaciones constantes, tirones de correa, hiperactividad, gruñidos y otros puede que simplemente “lo lleven por dentro”, se paralizan o tienden a preferir estar aislados.

¿Y cómo sabes entonces si tu perro está sintiéndose bien o no? Tienes que agudizar tus sentidos y observar más allá, sobre todo, si detectas comportamientos que no te gustan en el día a día. 

Solucionar problemas vs emociones

La tendencia ahora es que en nuestra sociedad, estamos super alterados, con muy poca paciencia y solo exigiendo. No vemos más allá. Y esto para los perros puede convertirse en una situación complicada de gestionar. 

Es decir, si por ejemplo vienes al centro canino y quieres una solución así “en línea recta” a los tirones de correa. Esto no funciona así. Lo más probable es que detrás de tirones de correa (ladridos, malas gestiones de otros perros, etc. etc.) haya emociones que tengamos que entender y conocer para poder ayudar a tu perro. Esto lleva tiempo, dedicación y paciencia. 


Darle un masticable, encerrarlo o darle un toque, no sirve de nada porque se está ignorando lo que está pasando, se está ignorando la emoción del perro que es donde se encuentra la manera de ayudarlo. 

Así que recuerda, la clave está en conocer cada vez más a los perros como especie y a tu perro como individuo, con su personalidad y saber acompañarlo para que sus experiencias sean lo más beneficiosas posibles mientras os divertís juntos. No todos expresamos de la misma manera lo que sentimos, pero todas las maneras son válidas, así que quiere a tu perro tal como es y disfrutad el uno del otro.

Si quieres aprender más sobre este tema y te apetece venir al centro con tu perro, pide cita para una primera sesión aquí.

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Un abrazo, un beso enorme y nos vemos en la siguiente actividad.